Un motivo frecuente de consulta en la especialidad de cardiología pediátrica es la asociación de dolores del crecimiento y soplo funcional, situación donde erróneamente se piensa en fiebre reumática. Desde su descripción en 1823 y su posterior asociación clínica a alguna forma de reumatismo entre 1930 y 40, los dolores del crecimiento continúan afectando al pre escolar y escolar con una prevalencia entre el 3 a 37 %, dependiendo diferentes estudios.No se asocia a períodos de crecimiento ni ocurre en los sitios del mismo.

En términos generales el dolor del crecimiento afecta predominantemente a las piernas, es súbito, bilteral y puede despertar al niño por la noche, no hay datos de inflamación local al examen clínico, hay antecedentes familiares de este problema y se calman con masaje, calor local o analgésicos suaves. La artritis reumática, por el contrario, es unilteral, se asocia a fiebre no mayor a 38.5 grados generalmente, afecta grandes articulaciones (rodillas, tobillos, codos, muñecas) y es rara la afección vertebral e interfalángicas; otro dato es la hipersensibilidad de la articulación afectada con limitación funcional y el paciente no tolera ni siquiera el roce de una sábana; tiene la característica de ser migratoria o “saltarina”, es decir, al ir remitiendo en una articulación, inicia la afección de otra, es resolutiva (no deja secuelas) y tiene una respuesta excepcional al uso de ácido acetil salicílico.

En esta revisión del Up to Date del 2007 se revisan estas y otras características de los dolores del crecimiento, posible etiología, su diagnóstico diferencial, y el tratamiento convencional.

José Antonio Quibrera Matienzo

Cardiología Pediátrica

Este resumen del artículo de Corrado publicado en JAMA del 2006, enfatiza la experiencia europea (Italia) en la prevención de muerte súbita desencadenada por la práctica deportiva.

Sin duda, cuando un deportista fallece durante un encuentro de futbol, baloncesto o algún otra práctica, resulta un evento impactante y devastador, tanto para la familia como para la sociedad que lo atestigua. Todos pensamos que el deporte es una actividad positiva que redunda en un mejor estado físico y de salud; sin embargo, la incidencia de muerte súbita definida como la muerte inesperada por causas naturales que ocurre inmediatamente o en la primera hora del colapso inicial, es mayor entre aquellos que practican deporte comparado con la población de vida sedentaria.

El ejercicio entonces puede constituir un factor desencadenante de muerte súbita en aquellas personas que tienen alguna enfermedad cardiovascular poco frecuente y silenciosa (es decir, que no provoca síntomas). Estas enfermedades comprenden problemas intrínsecos del músculo cardíaco o trastornos  en la generación y/o conducción de la electricidad cardíaca que potencialmente pueden desencadenar arritmias letales (Pediatrics in review 2006).

Así, se ha establecido la recomendación que toda persona que iniciará alguna práctica deportiva competitiva debe ser evaluado con una historia clínica con preguntas pre elaboradas, exámen físico completo y la práctica de un elecrocardiograma que debe ser analizado usando los criterio establecidos, lo que permitirá detectar esas enfermedades ocultas. La experiencia publicada confirma que esta guía disminuye los casos de muerte súbita en la práctica deportiva.

José Antonio Quibrera Matienzo

Cardiología pediátrica