Aprendí en 1990, gracias a las maravillosas clases recibidas de Estela Van Pragh en el sótano del Hospital de Niños de Boston, donde además de compartirnos su conocimiento y experiencia nos regalaba un pedazo de su pan casero, que la tetralogía de Fallot era debida a un solo defecto embriológico: la desviación del tabique infundibular hacia arriba, adelante y a la izquierda, lo que daba como consecuencia la obstrucción subpulmonar, el defecto septal ventricular por desalineación o mala alineación, el desplazamiento del anillo aórtico sobre el tabique interventricular (como si lo “cabalgara” ) y la consecuente hipertrofia ventricular derecha.
En este artículo del Dr. Anderson, magníficamente ilustrado y publicado en Cardiology in the Young del 2008, se añade a la desviación del antero cefálica del tabique infundibular la asociación de una malformación de la trabécula septomarginal. Explicado en un abordaje de “bloques” constitutivos de la vía de salida del ventrículo derecho, esta estretegia permite comprender con más claridad la anatomía de importancia clínica, ecocardiográfica y quirúrgica de esta entidad.
José Antonio Quibrera Matienzo
Cardiología Pediátrica







