Este artículo de Evans y el comentario editorial de Anderson publicados en Cardiology in the Young del 2009 hacen referencia al papel intelectual y operativo que Vivien Thomas tuvo en la creación del procedimiento paliativo que abrió la puerta para la sobrevida de pacientes con cardiopatías de flujo pulmonar disminuido. En años cuando el color de la piel marcaban la diferencia social en oportunidades y desarrollo personal y profesional, al leer estos dos artículos comprendemos lo injusto que puede ser el uso de epónimos. Es cierto que no llamaremos ya a esta intervención como la fístula de thomas – Blalock – Taussig, pero también resulta gratificante ver el reconocimiento que se hace público de su persona, tanto en los Hospitales de Baltimore y Massachussets como en películas de Hollywood.
A propósito de estos nombramientos, otra lección del Dr. Aldo Castañeda que se hizo pública en la reciente reunión de Guatemala, fué su rechazo a que la Sociedad de Cirujanos Cardiovasculares Pediatras llevara su nombre; eso, dijo, contribuiría a su paulatina desaparición. No me cabe duda que siempre los mas grandes siempre son los mas sencillos.
José Antonio Quibrera Matienzo
Cardiología Pediátrica
