La discordancia ventrículo arterial afecta a 0.2 – 0.4 de cada 1,000 recién nacidos vivos y es predominante (64%) en el sexo masculino; es la cardiopatía cianótica más frecuente y creo que sigue subdiagnosticada en México (observación personal). No tiene asociación a genopatías y es más frecuente en hijos de madres de edad avanzada o con diabetes. Su fisiopatología es bien conocida al permitir dos circuitos circulatorios en paralelo, y la condición clínica del bebé afectado depende de la suficiente mezcla entre ambos y así evitar las consecuencias metabólicas de la hipoxia. Hoy tuve oporunidad de efectuarla en un paciente de mi querido Hospital Pediátrico de Sinaloa, previo uso de prostaglandinas, intubación y bajo control ecocardiográfico en la misma sala de cuidados intensivos neonatales.
Desde 1968, William Rashkind en Filadelfia abrió el panorama de sobrevida para estos niños al efectuar la septostomía auricular con globo, lo que permitió el desarrollo posterior de diferentes opciones quirúrgicas. En esta revisión de las bases nacionales de diagnóstico en la unión americana publicado en Cardiology in the Young de agosto del 2010, se analiza una población de 8600 pacientes con este diagnóstico (aunque se incluyen variedades con defecto septal ventricular y doble salida de ventrículo derecho que abarcan 70 % de la misma) para efectuar análisis comparativo entre quienes fueron o no sometidos a septostomía. Las cifras de mortalidad mayor entre aquellos a los que no se les efectuó solo refleja la mayor asociación con otros defectos (ya mencionados); lo que me resulta interesante comentar es la seguridad del procedimiento, su no asociación a enterocolitis necrosante y su dudosa asociación con ictus, reconociendo los autores que no tienen forma de saber si este evento estuvo presente antes de la septostomía, por lo que efectuar ultrasonido transfontanelar previo al procedimiento es necesario.
Anexo la presentación que utilizo para fines de enseñanza en el curso taller de cardiopatías congénitas que imparto a enfermeras y residentes de pediatría.
José Antonio Quibrera Matienzo
Cardiología Pediátrica
