Los péptidos natriuréticos A, B y C, descritos desde hace 30 años, han sido objeto de extensa investigación y aún no está bien definida su utilidad clínica. Con efecto de hipotensión  e inducir excreción renal de sodio y agua, sus niveles se incrementan en presencia de disfunción ventricular sistólica, hipoxia, taquicardia y posiblemente fibrosis cardíaca, y sus niveles también pueden verse influenciados por el sexo, edad, obesidad y otros mediadores hormonales e inflamatorios.

En este artículo del Cardiology in the Young de agosto del 2010 se presenta la síntesis informativa de su estructura química, regulación y se plantea su utilidad en cuatro escenarios clínicos de difícil decisión: el recién nacido prematuro con conducto arterioso, el adolescente con tetralogía de Fallot e insuficiencia pulmonar, el paciente sometido a trasplante cardíaco con potencial rechazo, y en defectos del tabique interauricular. Es en ésta última situación donde no se observa utilidad.

Pregunta abierta: ¿existe posibilidad de su determinación en alguna institución latino americana?.

José Antonio Quibrera Matienzo

Cardiología Pediátrica

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