Recuerdo haber escuchado a un famoso cirujano cardiovascular pediátrico hacer un comentario referente a la técnica de Carpentier para la corrección de la anomalía de Ebstein; “los resultados de esa técnica son muy buenos, lo malo es que sólo los puede lograr el propio Carpentier”.

Esto surge a partir de la reflexión final que Emile A. Bacha escribe en este reporte sobre el entrenamiento del cirujano cardiovascular pediátrico: “Sin embargo, no obstante todos los avances tecnológicos, la cirugía cardíaca congénita continuará siendo un reto, tanto ciencia como arte, y seguirá basándose en el talento individual, la inteligencia y el trabajo duro”.

El recurso humano formado en esta área es uno de los problemas que, en el futuro proyecto de regionalización de la atención al niño con cardiopatía, debe considerarse. En muchos lugares del país los cirujanos cardiovasculares “de adultos”operan a los niños en una curva de enseñanza-aprendizaje que puede no ser óptima y eso lleva a programas de cirugía itinerante que, si no están soportados en programas académicos y con miras a largo plazo y no contemplan la formación de  cirujanos en el área, son solo, en el mejor de los casos, esfuerzos de buena intención. En la actualidad solo tengo conocimiento de dos programas universitarios en la especialidad, y habrá que considerar las observaciones de este artículo para que la especialización se base en el curriculum estrcturado requerido y en habilidades y estándares obligatorios, más que en el número de años requerido en un modelo de aprendizaje.

José Antonio Quibrera Matienzo

Cardiología Pediátrica

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1 comentario

  1. Alejandro Bolio, Sergio Ruiz, Paty Romero dice:

    Nosotros como grupo del Hospital Infantil de México estamos más que de acuerdo con las observaciones hechas por el Dr. Quibrera, y la curva de aprendizaje que menciona va dirigida a todo el equipo cardio-quirúrgico, ya que un equipo va a tener resultados tan buenos como el mas malo de sus integrantes. Hay que recordar que no solo hay que aprender técnicas quirúrgicas, sino que los cirujanos de adultos deben aprender pediatría, y que los pediatras e intensivistas pediatras tienen que estar más que empapados en las técnicas y procesos quirúrgicos. Si es cierto que los cirujanos de adultos pueden resolver algunos casos de cardiopatías congénitas pero no es aceptable una curva de aprendizaje sin un entrenamiento formal previo porque como menciona el artículo del Dr. Bacha un pequeño error es visto por todos y tiene grandes repercusiones en el paciente y los resultados pueden ser fatales. No sólo se trata de “operar un cardiopatía congénita” sino de operar a un “niño que tiene una cardiopatía congénita y todas sus repercusiones” y esto se aprende en ambientes pediátricos. Hay que recordar que el Consejo Nacional de Cirugía del Tórax sí tiene diferenciados a los cirujanos que tienen entrenamiento para operar cardiopatías congénitas, en un afán de favorecer una adecuada atención a los niños con cardiopatías.
    Saludos a todos y Feliz Navidad, ah y coman frutras y verduras…
    Atte:
    Departamento de Cirugía Cardiovascular HIMFG

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