Los criterios de Sokolow primero y luego los de Park y Guntherot me fueron enseñados como herramienta útil en la detección de la hipertrofia ventricular izquierda. Aún conservo las hojas que empleábamos para aplicarlos en la interpretación de los trazos de ECG cuando era residente. En mi práctica diaria hospitalaria y privada sigo empleando el ECG como elemento útil en la evaluación del niño con cardiopatía y aún me atrevo a presumir hipertrofia ventricular izquierda y orientarme en ese sentido.
El reporte de los grupos de cardiología y nefrología del hospital Guy y Santo Tomás de Niños en Londres publicado en los Archives of Disease in Childhood del 2010 nos ofrecen sus resultados comparativos aplicando el ECG y el Ecocardiograma (considerado como método más confiable) en la detección de hipertrofia ventricular izquierda en pacientes con insuficiencia renal crónica. Usan 2 métodos electrocardiográficos diferentes y los comparan con la obtención de la masa ventricular izquierda al eco M usando la ecuación de Devereux referida a tres diferentes métodos: a la talla, al peso en Kg y a la superficie corporal.
En sus resultados sólo el criterio del voltaje de la onda R en diferentes derivaciones tomando en cuenta valores máximos tuvo la mayor sensibilidad y especificidad. Aún con la alta prevalencia de hipertrofia ventricular izquierda (mayor a 55%) al eco, los resultados de baja sensibilidad y bajo valor predictivo negativo son una derrota para el ECG como método diagnóstico de hipertrofia ventricular izquierda en esta población. Como bien lo establecen los autores, este resultado NO es extrapolable a situaciones como la cardiomiopatía hipertrófica donde el ECG ha mostrado ser útil para su tamizaje previo a la práctica deportiva.
José Antonio Quibrera Matienzo
Cardiología Pediátrica







