Gracias a mi esposa Adriana he ido aprendiendo y desarrollando poco a poco aspectos personales referentes a inteligencia emocional, entendida como la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos y la habilidad para manejarlos. El médico en general, el especialista y aquellos que nos dedicamos a campos cuyo avance ha sido muy significativo los últimos 30 años y que lidian con situaciones clínicas complejas donde existe el riesgo inminente de pérdida de vida, discapacidad permanente y afectación de la dinámica familiar presente y futura, somos vistos como profesionales de quienes se tienen espectativas muy altas, demandando mayor competencia emocional y habilidad de comunicación. No conozco en la actualidad si existe alguna Universidad o centro de especialización que contemple estos aspectos en su programa formativo para sus egresados.
En este interesante y muy ilustrativo reporte proveniente de autores suecos y publicada en Cardiology in the Young 2011, se realizan entrevistas a cardiólogos pediatras ya formados y con experiencia profesional con objeto de analizar el abordaje que tienen al informar y comunicarse con la familia del paciente. Los resultados revelan que para ellos, como dar malas noticias a la familia representa una preocupación significativa evidente en los resultados con respecto a la importancia de la confianza, el uso de diferentes posiciones emocionales (desde el no involucrarse hasta el que toma en cuenta las nacesidades del médico) y un deseo común para adquirir habilidades para el manejo de estas situaciones. Existe la necesidad de Reflexión, Educación y compartir la experiencia.
La demanda de lidiar con situaciones complejas que involucran toma de decisiones difíciles y, a su vez, ser sensible a los sentimientos de los padres, conciente de sus propias emociones y mantener todo bajo control en el contexto de dar malas noticias a la familia y mantenerlos informados, obliga al desarrollo de programas en areas de cometencia emocional y habilidad de comunicación, que empiecen en la escuela de medicina y se continúen en el entrenamiento de especialidad.
Para pensarse en nuestros hospitales, no lo creen?
José Antonio Quibrera Matienzo
Cardiología Pediátrica







