Del Congenital Heart Disease 2011, traemos este reporte japones con la descrpción de 4 pacientes con diagnóstico prenatal de cierre del conducto arterioso. Los autores revisan la información materna y perinatal pertinente, así como los hallazgos del eco prenatal; en éste resalta la presencia de dilatación del ventrículo derecho e insuficiencia tricuspidea en bebés entre las 32 y 38 semanas de gestación. Dos de ellos con hydrops que revelan disfunción del VD y resueltos por cesárea urgente, tres de los niños tuvieron necesidad de intubación por hipertensión pulmonar persistente, dos de ellos con uso de óxido nítrico. Los 4 sobreviven sin secuelas. Es de resaltar los hallazgos al eco prenatal sugestivos de este problema: a) insuficiencia tricuspídea grave pese a estructura valvular normal, b) alta velocidad en el flujo de la insuficiencia tricuspídea, c) apertura incompleta valvular pulmonar e insuficiencia pulmonar y d) insuficiencia pulmonar de alta velocidad. Con estos datos y estableciendo el diagnóstico oportuno es factible ofrecer tratamiento adecuado y oportuno con buen resultado.

José Antonio Quibrera Matienzo

Cardiología Pediátrica

En otras entradas de esta página se ha discutido el éxito que puede obtenerse en la cirugía correctiva neonatal de la Tetralogía de Fallot, con bajo riesgo operatorio y con seguimiento aceptable. Este reporte procedente de centros cardioquirñurgicos en la Universidad de Emory y publicado en Annals of Thoracic Surgery 2010 hace la revisión retrospectiva de sus resultado en 37 neonatos con síntomas definidos como la necesidad de prostaglandinas, baja saturación de oxígeno o la presencia de crisis de hipoxia. Veinte sometidos a corrección primaria con parche trans anular y 17 a fístula, sobre la base de la preferencia familiar y del cirujano y sobre la urgencia del procedimiento. Si bien la estancia hospitalaria es menor en los pacientes con fístula, su valor se equilibra al tomar en cuenta la corrección posterior de estos pacientes. Se presenta un fallecimiento en el grupo paliado no atribuible al procedimiento y 2 muertes tardías en el grupo de corrección primaria; también éstos tienen cierre ersternal diferido con mayor frecuencia. Solo 6 pacientes (dos paliados) requirieron algún procedimiento quirúrgico posterior.

Dentro de las consideraciones que efectúan los autores, además de comparar su serie con otros reportes, ambas opciones quirúrgicas ofrecen resultados similares, con la ventaja que la corrección implica solo un acto operatorio, aunque mayor frecuencia de parche trans snular. Mi conclusión es la de individualizar el tratamiento conforme su presentación clínica, la anatmía subyacente y la experiencia del grupo en cuestión.

José Antonio Quibrera Matienzo

Cardiología Pediátrica

 

Cortesía del Dr. Alfonso Buendía del INC en México DF, compartimos a Ustedes el libro Pediatric Hypertension publicado en 2004 con autoría de médicos del Hospital para niños de Texas. Si bien esta situación es de poca frecuencia en la consulta externa de aquellos que atendemos pediatría, reviste importancia dado que la toma de presión arterial forma parte del control del niño sanoy debe efectuarse de manera rutinaria por lo menos 2 veces al año en los primeros 2 años de vida y una anual en las visitas subsecuentes.

Los autores organizan el contenido por secciones que van desde la regulación de la presión arterial en el niño, su evaluación considerando métodos para su medición, epidemiología y normatividad, la hipertensión en el niño considerando su definiciín, factores predictivos y de riesgo, poblaciones especiales (recién nacido), la influencia genética, relación con obesidad pediátrica, hipertensión escencial y secundaria y su manejo.

Espero les sea de utilidad.

José Antonio Quibrera Matienzo

Cardiología Pediátrica

08. agosto 2011 · Write a comment · Categories: GUCHD · Tags:

La importancia de este reporte procedente de Osaka y publicado en Cardiology in the Young 2010 estriba, en mi opinión, en hacer evidente mediante la revisión de reportes clínicos de casos con enfermedad coronaria aguda atribuida a Kawasaki, dos aspectos: a) la presencia de aneurismas gigantes es  factor importante para el desarrollo de cardipatía isquémica / infarto miocárdico en el adulto joven (45 de los 50 casos se presentareon en menores de 40 años) y b) el reconocimiento clínico de la enfermedad de Kawasaki en la historia médica del paciente que pudo haber tenido aneurismas, aún y cuando se documentara regresión del mismo, es de importancia para el cardiólogo de adulto; la coexistencia angiográfica de segmentos coronarios sanos y otros dilatados o estenóticos y aneurismas en la bifurcación coronaria izquierda  son signos que deben orientar a esta enfermedad como causa de la angina. Efectuar estudios de mayor precisión (tomografía multicorte o ultrasonido iontracoronario para evaliuar el engrosamiento de la íntima y placa ateroescleroa) en adultos jóvenes puede estar indicada. La presencia de calcificación coronaria en sitios donde hubo aneurismas puede ser considerada propia del Kawasaki.

Este estudio tambien muestra, con mucha claridad que, con o sin antecedente de Kawasaki, fumar sigue siendo una estupidez.

José Antonio Quibrera Matienzo

Cardiología Pediátrica

Cortesía del Dr. Giordano Pérez Gaxiola, ponemos a su consideración este artículo de relevancia publicado recientemente en Lancet procedente del reino unido; se reportan los resultados de tamizaje con oximetría de pulso en 6 hospitales con maternidad de Gran Bretaña aplicando la prueba a 20,055 recién nacidos mayores de 34 semanas de gestación antes de ser dados de alta, con valor de corte de 95% se detectaron 222 resultados positivos, 53 de los cuales tuvieron cardiopatía congénita mayor (que causaran la muerte o rquirieran de intervención en los primeros 12 meses de vida), 24 de los cuales fueron críticos (requiriendo intervención en el primer mes de vida). Se tuvo seguimiento del resto de pacientes por 12 meses para detectar otros defectos.

La prevalencia de cardiopatía obtenida fué de 2.6 por 1,000 recién nacidos vivos. La oximetría tuvo sensibilidad de 75% en los casos críticos y 49% en los casos mayores. 35 casos se había sospechado por ultrasonido prenatal. A pesar de 0.8 % de falsos positivos que requirieron ultrasonido y en donde se detectaron 6 casos de otras cardiopatías significativas, que no mayores ni críticas, en 40 casos la baja saturación detectó otras enfermedades no cardíacas. Así, la oximetría de pulso es una prueba segura y accesible que anade valor al tamizaje por ultrasonido prenatal y que añade informción para detectar otras enfermedades significativas.

José Antonio Quibrera Matienzo

Cardiología Pediátrica

Publicado en Cardiology in the Young en 2006, el reporte del grupo de trbbajo para la nomenclaturta en cardiopatías congénitas de las asociaciones europeas de cardiología pediátrica y de cirujanos cardio vasculares, nos habla desde los aspectos históricos en la descripción de esta patología en el artículo original en alemán de Bardeleben en 1851, la introduccción del término hipoplasia compleja del arco aórtico por Maurice Lev en 1952, el concepto de hipoplasia ventricular izquierda empleado por Noonan y Nadas en el 58, la descripción de intervenciones quirúrgicas correctivas descritas por Norwood y  Doty, los conceptos de Kirklin y Barratt Boyes y el extenso debate para unificar criterios en torno al término que mejor describa esta compleja asociación de defectos.

Así, la definición propuesta del síndrome de hipoplasia ventricular izquierda (sinónimo con el término de hipoplasia de corazón izquierdo) es un espectro de malformaciones cardíacas con alineación normal de las grandes arterias sin unión atrioventricular común, caracterizada por la falta de desarrollo del corazón izquierdo con hipoplasia significativa del ventrículo izquierdo incluyendo atresia, estenosis o hipoplasia de la válvula aórtica o mitral o de ambas, con hipoplasia de la aorta ascendente y del arco aórtico.

Queda así claramente establecido que la obstrucción anatómica izquierda puede darse a múltiples niveles y que puede incluir o no la atresia o estenosis aórtica y/o mitral, aunque puede sólo existir hipoplasia de éstas últimas. Mención aparte tiene la variedad rara de atresia aórtica con defecto septal ventricular grande, donde el ventrículo izquierdo tiene tamaño normal pero que es incluido como parte de este síndrome dada la similitud en su fisiología y en su corrección.

Se revisan tambien los conceptos de fisiopatología y de anatomía del tabique intewrauricular y las opciones terapéuticas, finalizando con la nomenclatura y codificación propuesta.

José Antonio Quibrera Matienzo

Cardiología Pediátrica