Recuerdo que durante mi entrenamiento en cateterismo en el Hospital Infantil de México usábamos una mezcla intramuscular de demerol, largactil y fenergan, calculados por kilogramo de peso y tomando en consideración si el paciente era portador de cardiopatía cianótica para la sedación del niño; de ser necesario durante el estudio se aplicaba una dosis de diazepam IV lo cual no estaba exento de complicaciones por depresión respiratoria. El advenimiento de benzodiacepinas con menor posibilidad de este efecto adverso (midazolam) vino a modificar este procedimiento anestésico. En este artículo prospectivo de Turquía publicado en 2008 en Cardiology in the Young, los autores utilizan dos protocolos para sedar al paciente en poblaciones similares en sexo, edad (promedio de 6 años), peso y tipo de patología subyacente, analizando por separado a los pacientes cianóticos, comparando midazolam y ketamina versus propofol IV, vigilando la presión arterial media, frecuencia cardíaca y saturación de oxígeno. Hay mucha “paja” en el manuscrito, sin embargo la metodología parece correcta y se demuestra los menores efectos hemodinámicos que ofrece la combinación de midazolam y ketamina para lo obtención de los datos hemodinámicos necesarios en el cateterismo y ofrece tambien menor afección secundaria de la oxemia en pacientes cianóticos. Debemos recordar que la ketamina se encuentra contraindicada en menores de 3 meses y tiene efectos importantes en el menor de un año (hipersalivación, laringoespasmo, broncoespasmo, nausea y vómito).
José Antonio Quibrera Matienzo
Cardiología Pediátrica








Buen artículo. La foto es de una política española, presidente de la comunidad de Madrid y se llama Esperanza Aguirre. Un saludo!