Antes de despedirme del Hospital Infantil de México en el 98, el Dr. Alfredo Vizcaino tuvo a bien hacerme ver que, para lograr la consolidación del proyecto de atención al niño con cardiopatía que me proponía iniciar, iba a necesitar de un cirujano cardiovascular pediátrico que trabajara hombro con hombro en ello. A 13 años de distancia y pese a muchos progresos en el área que se han logrado, éste rubro aún está pendiente. Actualmente los niños son intervenidos por el Dr. Jesús Ramón Figueroa, médico joven, preparado, entusiasta y honesto, asistido por el Dr. Humberto Rodríguez que acude de manera regular desde Monterrey, con buenos resultados. La labor de construir el área de terapia intensiva y la llegada de especialistas en esta área, así como el curso de especialización en Enfermería Pediátrica contribuyen a la formación de recursos humanos, han sido fundamentales para ello.
Como puede inferirse, obtener resultados favorables consistentes en el tratamiento del niño con cardiopatía requiere de un programa y trabajo constante, privilegiando el recurso humano que es el más valioso y difícil de obtener. El proyecto del Hospital Infantil de México requirió la concurrencia de dos personajes excepcionales, el Dr. Alfredo Vizcaíno Alarcón y del Dr. Juan Luis González Cerna, para situarlo donde está ahora.
Lo anterior viene a colación por el anuncio efectuado el 14 de febrero del programa “Para los niños de corazón” (veanse notas en la prensa nacional enlace uno y enlace 2) efectuado por la Secretaría de Salud, donde personal especialista del sector público efectuará intervenciones quirúrgicas en Hospitales del sector privado empleando recursos provenientes del seguro popular nueva generación pagando 85 mil pesos por cada caso. En dichos centros se van a operar los casos sencillos (asumo que son niños con conducto arterioso, patologías que requieran de cerclaje pulmonar, algunas coartaciones aórticas electivas, defectos de tabique interauricular e interventricular y tal vez tetralogía de Fallot), dejando los casos complejos en los tres Institutos Nacionales de Salud que ya se encargan de ellos (supongo que las urgencias neonatales seguirán ahí tambien). En una segunda fase se llevaría este mismo esquema a los centros de provincia que cuenten con la capacidad para estas intervenciones.
Suena interesante, pero vamos más al fondo:
Proyectos de atención en activo existen, dentro de la Secretaría de Salud o en instituciones estatales, (hasta donde yo tengo conocimiento y perdón si me falta alguno) en Hermosillo (Dr. Marco Antonio Manzo/Dr Anaya), Puebla (Dr. Maldonado/Dr Cabrera), Toluca (Dr Rodríguez), Tlaxcala (Dr. Hugo Cabrera), Aguascalientes (Dra. Julieta Gonzalez Palacios/Dr Federico), Pachuca (Dr. Medécigo), Villahermosa (Hospital del Niño, Dr Valdez), Veracruz (Dr Alonso) y Culiacán (Dr Quibrera/Morales Cuevas/Figueroa/Rodríguez) fuera de los mencionados en las notas de prensa anexas en las ciudades de México, Guadalajara y Monterrey. Dichos lugares tienen ya capacidad para resolver el 80 % de los problemas congénitos, como los que mencioné, incluso conexión anómala de venas pulmonares, Glenn bidireccional y tronco arterioso. Esos pueden ser los centros de referencia que son necesarios y que se mencionan en el abordaje de regionalización que propone el trabajo del Dr. Juan Calderón-Colmenero, ya comentado en este blog anteriormente.
La cirugía itinerante se ha llevado a cabo desde hace muchos años en diferentes ciudades y ha mostrado que no resuelve el problema; en Chiapas se llevó a cabo en 2004 ó 2005, un “maratón” de cirugías, sin tener continuidad, y sin resultados a largo plazo; a Sinaloa acudían esporádicamente a Mazatlán para intervenir algunos pacientes, lo mismo ha sucedido en Hermosillo y otras ciudades. Pero no es hasta que el recurso humano especializado llega a la localidad, cuando inicia verdaderamente un proyecto de atención con continuidad. Tan sólo del Hospital Infantil de México hemos egresado más de 60 cardiólogos pediatras distribuidos en el país. ¿Cuántos certificados?, la prensa dice que sólo 30, pero eso no invalida su presencia y potencial para participar en un proyecto nacional de atención.
¿Faltan cirujanos? !Por supuesto!; dado lo compleja que es su labor, actualmente se les exige completen entrenamiento en pediatría (3 ó 4 años), cirugía pediátrica (3 años) y posteriormente 3 de cirugía cardiovascular SOLO en niños. Desconozco los requisitos si el aspirante proviene del área de cirugía torácica o cardiovascular de adultos, pero no debe diferir mucho. Tal cantidad de tiempo invertido en su formación hace que cualquier aspirante lo piense dos o tres veces antes de iniciar el camino. Tan sólo egresan 3 a 5 cirujanos cardiovasculares pediatras por año de los programas universitarios existentes, varios de ellos extranjeros que fueron enviados expresamente para ello y regresa a su patria. Opino que debieran revisarse estos requisitos de manera académica para suplir la demanda que existe en el área.
Volviendo al programa federal anunciado, los recursos a emplearse en Hospitales Privados son de 85 mil pesos por caso (el seguro popular paga aquí 93 mil), independiente de su diagnóstico cardiológico. Hay diferentes escalas empleadas para evaluar la complejidad quirúrgica correctiva de cada patología, pero, sin entrar en detalles, el costo de atención neto hospitalario de la ligadura y sección del conducto arterioso, del cerclaje pulmonar, y de la derivación cavo pulmonar bidireccional sin apoyo circulatorio (Glenn), que son los más sencillos, no supera los 20 a 30 mil pesos, y en las intervenciones de cierre de defectos septales auricular o ventricular el costo llega a 50 o 60 mil por el uso de circulaciín extracorpórea. En el medio privado los costos puede ser de 250 a 300 mil, como se hace notar, debido al sobreprecio de insumos y honorarios médicos a considerar. Dicho esto me pregunto si el objetivo de disminuir el tiempo de espera quirúrgico y dar atención pronta a los niños cuya cirugía está diferida, justifique el pagar mucho más por lo que cuesta menos.
Una última reflexión: ¿el equipo de especialistas del sector público que van a intervenir en el tratamiento de los niños lo hará con remuneración o de manera altruista? ¿Eso no genera un conflicto de intereses?
Dr. José Antonio Quibrera Matienzo
Cardiología Pediátrica