Práctica común en los servicios de cardiología es la evaluación “protocolaria” del niño afectado por cancer que recibe tratamiento con antraciclinas en aras de detectar tempranamente su efecto cardiotóxico; en la actualidad no existe evidencia que valide alguna estrategia definida como método de tamizaje para ello, aunque el más empleado es la ecocardiografía.
Es una realidad que el cáncer en los niños representa un problema de salud a la alza: en Estados Unidos aproximadamente 12,000 niños son diagnosticados con alguna forma de cáncer por año, y su expectativa de vida posterior a tratamiento rebasa el 80 % a 5 y 10 años, sobre todo en leucemias y linfomas. Esto lleva a una creciente población de sobrevivientes que en los Estados unidos se calcula en 350 mil; 75 % de ellos, a 30 años de su diagnóstico, presenta alguna afección crónica en su estado de salud, cuando apenas se tiene entre 30 a 40 años de vida. Las complicaciones cardíacas son la principal afección en este grupo dado que presentan 8 veces mayor probabilidad de morir por insuficiencia cardíaca y 15 veces más de padecerla en comparación con la población de su misma edad que no tuvo cáncer. El factor de riesgo asociado a ésto es el uso de antraciclinas, especialmente doxorubicina, y su efecto puede prolongarse hasta 45 años posterior al diagnóstico.
En esta revisión del problema publicada en Pediatric Cardiology 2011 escrita por los grupos de Miami, se expone los mecanismos de cardiotoxicidad de las antraciclinas, los factores de riesgo (mayor dosis, edad temprana, sexo femenino y terapia con radiación concomitante), el diagnóstico y seguimiento, donde destaca el hecho que la evaluación ecocardiográfica seriada durante el tratamiento como método para suspender el uso de antraciclinas al observarse reducción en los índices de función cardíaca no ha sido validada, El seguimiento ecocardiográfico está recomendado en los sobrevivientes, una vez que se completa la terapia.
Las técnicas de Doppler tisular parecen ser más sensibles en la detección de disfunción ventricular subclínica aún no validados y no se usan de rutina; otros marcadores séricos son la troponina y el péptido natriurético, aun en estudio. También se abordan los aspectos preventivos como uso de Antraciclina liposomal y el dexrasoxane.
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José Antonio Quibrera Matienzo
Cardiología Pediátrica








