Pocas cartas al editor me han parecido escritas con tanta añoranza como ésta: publicada en Cardiology in the Young 2010 y escrita por médicos del Hospital Washington en San Luis, Missouri, describen las patologías en las que puede escucharse el soplo sisto – diastólico, llamado de “ida y vuelta” o simulando el sonido de un serrucho, presente en agensia de valvas pulmonares asociado a tetralogía de Fallot, tunel aorto ventricular y en tronco aerterioso con insuficiencia de la válvula troncal. Debe diferencisrse de la fístula coronaria y la ruptura del seno de Valsalva aunque no tienen la pausa del soplo en serrucho. Similares hallazgos pueden presentarse en defecto septal ventricular infundibular con insuficiencia aórtica.
Los avances en las técnicas de imagen de ecocardiografía, tomografía computada y resonancia magnética han llevado a un abordaje mecanicista del niño con problema cardíaco congénito, perdiendo la auscultación su función pivote. No es lo mismo poner el transductor en el pecho del bebé inmediatamente a su ingreso que detenerse a revisar su clínica, observar su patrón de crecimiento, su coloración, tocar sus pulsos en brazos y piernas, palpar detenidamente el precordio, hueco supra-esternal y determinar la posición del ápex cardíaco, para después, con una idea ya en mente, permitir que la auscultación detenida complete el escenario mental de nuestra orientación diagnóstica. Después el análisis radiológico y del electrocardiograma para llevar nuestra hipótesis en la mano al tomar el transductor.
Como dicen los autores, y dicen bien: “no es nuestra intención disminuir la importancia de las nuevas modalidades diagnósticas; sin embargo, la experiencia ganada en estas técnicas no debe conducir a la degeneración de nuestras habilidades clínicas básicas. Éstas cotinúan siendo la llave para planear el abordaje del niño afectado con cardiopatía congénita”.
Una razón más para Con estetoscopio.
José Antonio Quibrera Matienzo
Cardiología Pediátrica