Ya comentada anteriormente, la taquicardia ectópica de la unión es la arritmia mas frecuente en el período postoperatorio de cirugía cardiovascular. Se define como una taquicardia de complejo angosto, con frecuencia mayor a 150 lpm, con disociación aurículo – ventricular, siendo la frecuencia ventricular mayor que la auricular.
Factores de riesgo asociados a ella identificados en diferentes estudios son: edad temprana, bajo peso, tiempos prolongados de apoyo extra corpóreo y de pinzamiento aórtico, hipertermia, hipomagnasemia, necesidad de mayor soporte con aminas en terapia intensiva como reflejo de mayor daño miocárdico previo a la cirugía y reciente ha surgido el polimorfismo genético en el gen responsable de la conversión de angiotensina para estos casos.
Traigo a su consideración dos referencias: la primera del Pediatric Cardiology 2012 del grupo de Ann Arbor, Michigan, donde revisan sus bases de datos de los años 2005 – 10, identificando 162 pacientes con JET menores de un año de un total de 1451 cirugías con apoyo extracorpóreo con incidencia de 14.3% para este grupo etáreo; su análisis multivariado identifica la corrección de tetralogía de Fallot y el tiempo de pinzamiento aórtico como factores asociados a taquicardia de la unión. Es el reporte más amplio que estudia esta arritmia en menores de un año. No hace consideración al tratamiento.
El segundo efectuado en Atlanta y publicado en Pediatric Cardiology 2013, identifica y estudia a 54 pacientes entre 0 – 21 años con taquicardia ectópica de la unión en un período de 4.5 años; resulta con incidencia de 1.4%, por abajo de lo reportado en otras series (2-10%). Identifica como factores de riesgo al tiempo de bomba mayor a 100 minutos, peso menor de 4 Kg y lactato mayor de 20 mg/dl en el postoperatorio inmediato. Me llama la atención la descripción de su secuencia terapéutica: hipotermia central de 35 grados en 52 casos, sobre-estimulación auricular para restablecer sincronía AV usada en 40 casos y tratamiento farmacológico solo si persiste la taquicardia y no hay mejoría suficiente con la estimulación auricular, empleando amiodarona, procainamida o esmolol, utilizada en 50 pacientes. Pregunta: si debieron usar fármacos en 50/54 casos, las estrategias anteriores son poco efectivas, no?
José Antonio Quibrera Matienzo
Cardiología Pediátrica






