El grupo de Cardiología en el Boston Children’s Hospital es líder en muchos campos de la especialidad; sus reportes sobre evaluación y resultados en la aplicación del principio de Fontan para diversas patologías congénitas son referencia obligada cuando se aborda el tema. En esta ocasión se revisa la complicación de la enteropatía perdedora de proteínas, buscando resumir los conceptos que se tienen claros y las interrogantes residuales, con miras a su comprensión, prevención y tratamiento. Publicado en Cardiology in the Young 2011, esta experiencia de una sola institución analizada retrospectivamente, abarca 49 años y recopila la información de 26 pacientes con enteropatía y solo 18 totalmente tratados y seguidos en la misma, que corresponde a una prevalencia de 1.9% considerando 1321 pacientes con cirugía de Fontan en el mismo período.

De las modalidades terapéuticas analizadas, se obtuvo éxito  a largo plazo tan solo en siete: uno con terapia médica no específica, uno posterior a liberación de el conducto torácico obstruido y cinco posterior a trasplante cardíaco. Los pacientes tratados con heparina y esteroides sumaron siete, ninguno de los cuales tuvo resolución del problema a largo plazo. Bajo este escenario se analizan también las opciones de cateterismo terapéutico y las quirúrgicas, con poco éxito final y alta recidiva del problema.

Los autores proponen que la mejor opción actual disponible es la vigilancia clínica rigurosa que permita clasificar el estadío del paciente  y aplicar con oportunidad el tratamiento adecuado, considerando que la insuficiencia linfática juega un papel central en el proceso de la enfermedad. La caracterización futura de este factor podrá entonces servir de prevención y tratamiento más efectivo.

José Antonio Quibrera Matienzo

Cardiología Pediátrica

Abarcando pacientes de 7 instituciones con información obtenida en la red pediátrica, este reporte analiza factores independientes relacionados al desarrollo de arritmias en el paciente operado bajo el principio de Fontan; publicado en el Journal of the American College of Cardiology 2010, reune 520 pacientes con información completa d los últimos 3 años que incluye cuestionario para evaluar el estado funcional, ecocardiograma, electrocardiograma, prueba de sfuerzo y revisión de su historia médica.

La pevalencia de arritmias fué de 9.6% (50 de 520), 78 % de ellos con reentrada auricular. Para este tipo de arritmia, su risgo es mayor en los 2 primeros años postopertorios, disminuye e los 4 a 6 años posteriores y vuelve a incrementarse de manera tardía. Pacientes operados a mayor edad la presentaron con mas frecuencia aunque ésto puede explicarse por ser ellos los de mayor tiempo de seguimiento. El ritmo predominante al ECG en reposo fué un factor independiente para reentrada auricular, siendi más frecuente en aquellos con marcapaso. La evaluación por cuestionario del estado funcional físico tuvo importancia como factor independiente a edad para la presencia de arritmias. No hubi relación con el tipo anatómico ventricular, enteriopatía perdedora de proteínas ni la función cardíaca. El tipo de conexión aurículo – pulmonar tuvo mayormente aritmias que las técnicas de tunel lateral o extracardíaco, sin diferencias entre éstos últimos dos. En los pacientes con marcapaso (68) se encontró, como era esperado, relación con asa L ventricular.

La taquicardia ventricular se presentó en 3.5 % del grupo y, dada su poca frecuencia, no fué posible determinar factores de riesgo asociados.

Nuevamente, las bases de datos inter-institucionales son fundamentales para efectuar estudios colaborativos que nos acerquen a conclusiones veraces. Y nosotros, para cuando?

José Antonio Quibrera Matienzo

Cardiología Pediátrica

Los “10 mandamientos” de Choussat descritos en 1977 para identificar al paciente “ideal” para el procedimiento de Fontan guiaron a clínicos y cirujanos durante varias décadas. Los cambios tecnológicos y la experiencia acumulada han permitido su análisis y un nuevo planteamiento de ellos.

El artículo, breve pero claro y prudente, escrito por el Dr. Stern de Charlotte, NC y publicado en el Pediatric Cardiology del 2010, establece un solo “mandamiento”: Todo debe ser perfecto. Cualquier grado de obstrucción aórtica, de estenosis de ramas pulmonares, insuficiencia de válvulas aurículo ventriculares o semilunares, flujo colateral aorto-pulmonar y/o anomalías del ritmo con o sin contracción ventricular disincrónica, desembocan en la falla del procedimiento. Hacer énfasis en que el manejo del paciente postoperado de Fontan es diferente en cada institución sobre bases de la propia experiencia, reportes anecdóticos o ensayos aleatorios de poco valor, permite reflexionar sobre otras prácticas similares y la necesidad de estudios multicéntricos que definan la evidenciia científica de nuestro actuar.

Dentro de este mismo contexto, el artículo del grupo de Boston publicado en el Pediatric Cardiology del 2010 se propone revisar la auténtica necesidad del cateterismo cardíaco previo al Fontan. Aún y cuando es un grupo punta de lanza en la especialidad, su conclusión establece la utilidad de la evaluación hemodinámica invasiva para este fin, aun y cuando las nuevas técnicas de imagen que vayan desarrollándose y que, junto al estudio ecocardiográfico, pudieran modificarla a futuro.

José Antonio Quibrera Matienzo

Cardiología Pediátrica

Y siguiendo con la interesante fisiología de la intervención de Fontan, esta publicación de Baylor publicada en julio del 2010 en el Journal of Thoracic and Cardiovascular Surgery nos da cuenta de su experiencia en 226 casos con sobrevida inmediata del 98.7 % y dos fallecimientos en el seguimiento, empleando el Fontan lateral en 69 y extracardíaco en 157, observando que el uso de la fenestración ha ido disminuyendo paulatinamente. Se emplea en pacientes de riesgo que incluyen aquellos en los que se efectuarán procedimientos concomitantes o paliación de Fontan hacia un solo pulmón, aquellos con resistencia vascular elevada o gradiente transpulmonar, insuficiencia de la válvula aurículo-ventricular, función ventricular disminuida o aquellos pacientes cuya anatomía no permita la técnica extracardíaca. A´sí disminuye la posibilidad de embolia paradójica y disminucíón de la saturación con la fenestración y no hay necesidad de poosterior intervención.

Estos magníficos resultados son producto no tan solo del tipo de técnica sino de una escrupulosa seleccuón de pacientres, del refinamiento del manejo trans y postoperatorio; en la actualidad hay experiencia inicial de Fontan sin necesidad de circulación extracorpórea. Para reflexionar en nuestros estándares clínicos y quirúrgicos.

José Antonio Quibrera Matienzo

Cardiología Pediátrica

Esta editorial publicada en el número de julio del 2010 del Journal of the American College of Cardiology hace referencia al trabajo de Valente y colaboradores publicado en ese mismo número sobre la presencia de insuficiencia venosa en pacientes con Fontan. Este problema se presenta, conforme sus resultados, con doble prevalencia en los pacientes con Fontan que en los controles sin cardiopatía y en el 22 % de los pacientes con Fontan esta insuficiencia fué grave comparada con ningún caso en los grupos control. Al parecer, conforme lo analiza la Dra Marelli de Montreal, autora de este comnentario, los pacientes con Fontan tienen mecanismos de adaptación que permiten evitar la estasis venosa y la filtración microvascular que conduzca a remodelación, hipertensión venosa e inflamación.Me parecen de intérés las preguntas que la autora plantea en relación a la función ventricular como otro posible factor involucrado en este problema y las líneas de investigación a futuro que se proponen.

José Antonio Quibrera Matienzo

Cardiología Pediátrica