Del grupo del Hospital de Niños de Cincinnati, Ohio, nos llega este reporte publicado en el Journal of Pediatrics de Mayo 2011; en él los autores efectúan la comparación de estudios de ecocardiogramas en población de 2 a 19 años en dos períodos de tiempo (1986 a 89, con registro electrónico y en años donde la obesidad no era aún factor epidemiológico, y los primeros 9 meses del 2008), con características similares en cuanto a sexo, raza y edad, con un total de 350 individuos en cada grupo; la revisión de estudios permitió comparar valores de masa ventricular izquierda, indexado a estatura, índice de superficie corporal, función venricular izquierda y presencia de hipertrofia del mismo.
Los resultados no pueden sino confirmar la hipótesis inicial de los autores; el índice de masa del ventrículo izquierdo es mayor en niños y adsolescentes de hoy, comparados con los de una generación anterior, debido en parte al incremento en el índice de masa corporal que se ha registrado. Esto lleva a que los niños de hoy tengan un riesgo predictivo de posible enfermedad cardiovascular mayor así como un mayor riesgo de presentar enfermedad cardiovascular en su edad adulta. Añade una pieza más a las consecuencias que la obesidad tiene en el cotrazón de los niños. El incremento en el valor de masa ventricular izquierda se asocia a ictus cerebral, muerte súbita, infarto miocárdico, insuficiencia cardíaca y enfermedad coronaria. Desafortunadamente, la adiposidad en el niño predice el valor de masa cardíaca en el adulto. El éste, un valor igual o mayor a 0.51 g/m2 confiere un riesgo 4 veces mayor de presentar un evento mórbido cardiovascular. Este valor no existe aún para población pediátrica.
El comentario editorial al reporte puede accesarse, y versa sobre la urgente necesidad de enfrentar el problema con medidas científicas y del orden de salud pública. ¿Y en México, apá?
José Antonio Quibrera Matienzo
Cardiología Pediátrica



