El recién nacido de muy bajo peso es definido en este estudio como aquel con peso menor a 1,500 gramos o edad gestacional entre 22 a 29 semanas; analiza la base de datos de lVermont Oxford que incluye gran parte de las unidades de cuidado intensivos neonatales norteamericanas, con datos colectados en los años 2006 y 2007, abarcand el 75 % de los recién nacidos de muy bajo peso. Incluye entonces a 99,786 pacientes, de los cuales 893 presentaron cardiopatía grave previamente definida (8.9 por 1,000). La mortalidad registrada es mucho mayor para el grupo con cardiopatía (44 vs 12.7%). Las cardiopatías graves más frecuentes incluyeron tetralogía de Fallot, coartación aórtica, canal aurícula ventricular, atresia pulmonar (aunque no establecen en su código diagnóstico si era con defecto septal ventricular o con tabique intacto) y doble salida ventricular derecha. De interés es observar que el canal AV y la doble salida presentan una frecuencia mucho mayor en el grupo de muy bajo peso comparado con el recién nacido de peso bajo o eutrófico, las cuales concurren también con anomalías extracardíacas con mas frecuencia. La mortalidad también fué analizada sobre la base de clasificar la gravedad de la cardiopatía conforme el sistema RACHS, mostrando claramente que lesiones tratadas por cateterismo como estenosis aórtica o pulmonar  y la coartación aórtica presentaron las mas bajas comparadas con el síndrome de ventrículo izquierdo hipoplásico o las lesiones de ventrículo único, aunque las cifras de mortalidad registradas fueron siempre mayores en la población de muy bajo peso al compararlas con la esperada por la lesión en sí misma.

Es posible que las anomalías extracardíacas jueguen un rol importante en la mortalidad, y puede insinuarse una relación entre la presencia de cardiopatía con el parto pretérmino o la falta de crecimiento intrauterino, por factores genéticos o fisiológicos.

Publicado en Pediatrics 2011 para su lectura y análisis.

José Antonio Quibrera Matienzo

Cardiología Pediátrica

 

 

 

Publicado en 2010 en Catheterization and Cardiovascular Interventions, el grupo de cardiólogos de Leuven en Bélgica revisa su experiencia en 15 casos (en un lapso de 10 años) de recién nacidos con coartación aórtica: cinco prematuros hipotróficos, seis casos con coartación crítica asociada a cardiopatía compleja y 4 con obstrucción temprana posterior a coartectomía o reparación compleja del arco aórtico, en los cuales se implantaron stents coronarios con diámetro de 4 mm. Estos fueron removidos en cirugía posterior dependiendo de las necesidades clóinicas.

Se reporta éxito obteniendo buen flujo trans coaretación en todos los casos y preservandoi la arteria femoral en 13/15. Dos pacientes fallecieron antes de la remoción del stent por causas no atribuibles al procedimiento. En los casos con coartación aislada, se efectuó la reintervención a los 2.8 meses en promedio (0.2 – 5 meses) y en los casos complejos a los 3 meses (0.2 -78 meses). Solo 4 pacientes requirieron reconstrucción extensa del arco aórtico y un paciente aún está en espera de su segunda intervención.

El comentario editorial añadido en la misma revista hace énfasis en el aspecto técnico exitoso que siguieron los autores y en el método idóneo para mantener la anticoagulación (aun por definirse) en el recién nacido. Una opción a considerar en aquellos casos donde la experiencia quirúrgica sea poca o no satisfactoria, o para casos cuya complejidad lo amerite.

José Antonio Quibrera Matienzo

Cardiología Pediátrica

Del Congenital Heart Disease 2011, traemos este reporte japones con la descrpción de 4 pacientes con diagnóstico prenatal de cierre del conducto arterioso. Los autores revisan la información materna y perinatal pertinente, así como los hallazgos del eco prenatal; en éste resalta la presencia de dilatación del ventrículo derecho e insuficiencia tricuspidea en bebés entre las 32 y 38 semanas de gestación. Dos de ellos con hydrops que revelan disfunción del VD y resueltos por cesárea urgente, tres de los niños tuvieron necesidad de intubación por hipertensión pulmonar persistente, dos de ellos con uso de óxido nítrico. Los 4 sobreviven sin secuelas. Es de resaltar los hallazgos al eco prenatal sugestivos de este problema: a) insuficiencia tricuspídea grave pese a estructura valvular normal, b) alta velocidad en el flujo de la insuficiencia tricuspídea, c) apertura incompleta valvular pulmonar e insuficiencia pulmonar y d) insuficiencia pulmonar de alta velocidad. Con estos datos y estableciendo el diagnóstico oportuno es factible ofrecer tratamiento adecuado y oportuno con buen resultado.

José Antonio Quibrera Matienzo

Cardiología Pediátrica

Cortesía del Dr. Giordano Pérez Gaxiola, ponemos a su consideración este artículo de relevancia publicado recientemente en Lancet procedente del reino unido; se reportan los resultados de tamizaje con oximetría de pulso en 6 hospitales con maternidad de Gran Bretaña aplicando la prueba a 20,055 recién nacidos mayores de 34 semanas de gestación antes de ser dados de alta, con valor de corte de 95% se detectaron 222 resultados positivos, 53 de los cuales tuvieron cardiopatía congénita mayor (que causaran la muerte o rquirieran de intervención en los primeros 12 meses de vida), 24 de los cuales fueron críticos (requiriendo intervención en el primer mes de vida). Se tuvo seguimiento del resto de pacientes por 12 meses para detectar otros defectos.

La prevalencia de cardiopatía obtenida fué de 2.6 por 1,000 recién nacidos vivos. La oximetría tuvo sensibilidad de 75% en los casos críticos y 49% en los casos mayores. 35 casos se había sospechado por ultrasonido prenatal. A pesar de 0.8 % de falsos positivos que requirieron ultrasonido y en donde se detectaron 6 casos de otras cardiopatías significativas, que no mayores ni críticas, en 40 casos la baja saturación detectó otras enfermedades no cardíacas. Así, la oximetría de pulso es una prueba segura y accesible que anade valor al tamizaje por ultrasonido prenatal y que añade informción para detectar otras enfermedades significativas.

José Antonio Quibrera Matienzo

Cardiología Pediátrica

Del Pediatric Critical Care Medicine Noviembre 2010 traigo a su consideración este artículo del Dr. Steinhorn del Hospital de Niños de Chicago, que seguramente interesará a pediatras y neonatólogos quuienes, actuando en concordancia a la información ecocardiográfica, enfrentan este grave problema que complica al recién nacido con dificultad respiratoria, hernia diafragmática o la forma idiopática. Resalta en la revisión los mecanismos de mediadores inter celulares analizados, el rol dañino de la hiperoxia y las nuevas terapias antioxidantes. Revisa tambien los aspectos del oxido nítrico y su uso temprano, la ventilación de alta frecuencia y el ECMO.

José Antonio Quibrera Matienzo

Cardiología Pediátrica

Al leer esta revisión sobre el uso de indometacina e ibuprofeno IV para el cierre médico del conducto arterioso en el recién nacido pretérmino confirmo que aún nos queda mucho camino por recorrer y preguntas que resolver sobre problemas antiguos. Muchas de nuestras decisiones terapéuticas clínicas no están sustentadas mas que por intuición y buena voluntad y no contamos con la información necesaria para establecer riesgos y beneficios concretos. Si bien lo absoluto no es algo común en el accionar médico, cuanto más nos acerquemos a respuestas sustentadas científicamente, mejor será nuestra práctica.
Publicado en 2010 en los Archives of Disease in Childhood, este meta análisis incluye 19 enayos clínicos aleatorizados sobre el uso de indometacina, ibuprofeno o placebo para el cierre del conducto arterioso complicando al recién nacido prematuro mayor de 24 horas. Con metodología que puede evaluarse rápidamente con la técnica FAST, podemos usar sus conclusiones referente a: no existe diferencia en efectividad para el cierre entre ambos medicamentos, el ibuprofeno puede asociarse a incremento en el riesgo de enfermedad pulmonar crónica, no hubo diferencia en el corto plazo referentea enterocolitis o hemorragia intraventricular.
Los nuevos ensayos a realizarse deberán de ser a) de buena calidad metodológica b) identificar con precisión los subgrupos basados en el peso y el tiempo de exposición al conducto arterioso, el período de seguimiento en las complicaciones y c) incluir la enfermedad respiratoria crónica y aspectos neurológicos en el seguimiento a largo plazo.

José Antonio Quibrera Matienzo

Cardiología Pediátrica

Este reporte del Dr. Rudolph de la universidad de California en San Francisco publicado en los Archives of Disease in Childhood del 2010 nos ofrece la revisión de la fisiología normal de la circulación fetal y como los cambios estructurales de las cardiopatías congénitas modifican patrones de flujo y volumen  vasculares, la cantidad de sangre que llega a los ventrículos y grandes arterias, la saturación de oxígeno en diferentes órganos y la presión venosa fetal.

Especialmente interesante me parece la fisopatología analizada en transposición de grandes arterias: la mayor saturación de oxígeno que llega al territorio pulmonar puede disminuir su resistencia vascular, aumentar la presión de aurícula izquierda y disminuir el tamaño del foramen oval; asimismo podría explicar la presencia de hipertensión arterial pulmonar en algunos casos al existir in utero mayor concentración de oxígeno en el tronco pulmonar puede llevar a constricción del conducto con aumento en la presión pulmonar llevando a incremento en el desarrollo de músculo liso arteriolar, lo que lleva a menor adaptabilidad posnatal con hipertensión pullmonar persistente.

Util en la comprensión de la expresión clínica en diversas cardiopatías. Para una mayor información puede consultarse la entrada del 16 de junio en este blog “Circulación Fetal y cambios cardiocirculatorios al nacimiento”.

José Antonio Quibrera Matienzo

Cardiología Pediátrica

Nos hacen llegar tres excelentes artículos relacionados a la hipertensión arterial pulmonar asociada a hernia diafragmática, que constituye motivo de interconsulta a la unidad de cuidados intensivos del recién nacido. En ellos se describen a) los avances en el manejo de recién nacido con hernia diafragmática (indian journal of Pediatrics 2010) donde, desde el punto de vista cardiológico debemos resaltar la utilidad del índice de McGoon (diámetros de las arterias pulmonares dividido entre el diámetro de la aorta descendente con punto de corte en 1.31) y del índice de arterias pulmonares (area de ambas ramas pulmonares dividido entre la superficie corporal con punto de corte en 90) como factores pronósticos de mortalidad, b) la descripción de un caso clínico de hipertensión arterial pulmonar persistente tratado exitosamente con bosentán VO (Acta Paediatrica 2009) y c) la descrpción farmacológica del medicamento, su mecanismo de acción y los etudios en adultos que avalan su uso (Expert Opinion Pharmacoter 2010).

Nos preguntan si tenemos información de bosentán específicamente usado en tratamiento de hipertensión arterial pulmonar secundaria a hernia diafragmática: revisando tripdatabase y sumsearch no encuentro ninguna experiencia clínica reportada y, mucho menos, ensayos clínicos alatorizados que avalen su uso. Considero que el bosentán irá adquyiriendo su lugar en el tratamiento del reciué nacido con este problema, y no observo contraindicación para procurar su uso en los casos graves que no puedan ser manejados con ventilación, óxido nítrico y otros vasodilatadores pulmonares.

Mención aparte, fuera del área cardiológica, merecen las técnicas de tratamiento de la hernia diafragmática in utero, como la propuesta oclusión traqueal para favorecer el desarrollo pulmonar tanto de manera abierta como por endoscopía. Vale la pena dar un vistazo a estos asombrosos recursos

José Antonio Quibrera Matienzo

Cardiología Pediátrica

Motivo común de interconsulta es la presencia de arritmia en el neonato bajo cuidado intensivo. La mayor parte de las veces estos trastornos del ritmo son de poca trascendencia y no requieren tratamiento al ser atribuidos a alteraciones propias de la patología de fondo, con un curso benigno y autolimitado al seguimiento. La arritmia neonatal debida a verdadero trastorno en la conducción o formación del estímulo eléctricoes rara y requiere tratamiento médico las más de las veces.

En este artículo del 2009 efectuado en El Cairo y publicado en Pediatric Cardiology, se analizan prospectivamente a 457 neonatos con ECG para detectar problemas del ritmo. En uno de cada 4 niños con ECG normal (100 ptes) y en todos aquellos con problema del ritmo (39 ptes) se obtuvo trazo de Holter de ECG de 24 horas (total del 139). De los 100 considerados normales al ECG de base se encontraron 9 con arritmia. los factores estadísticos de riesgo analizados y con asociación positiva fueton: sexo masculino, niveles bajos de glucosa, mayor edad gestacional, tabaquismo materno, lineas arteriales umbilicales altas y  uso de beta agonistas. La presencia de convulsiones asociadas a encefalopatía hipoxia estuvieron asociadas a arritmias benignas y no benignas.

Si bien el diseño del estudio pareciera adecuado, el análisis presentado con solo valores de P, sin valores predictivos positivos o negativos para el ECG y el Holter, como pruebas diagnósticas, Indices de probabilidad (Odds), LR e intervalos ee confianza, no me permite establecer conclusión basada en evidencia. No se reporta la posibilidad de isquemia miocárdica transitoria por marcadores bioquímicos como complicación de la hipoxia en la asociación con convulsiones por encefalopatía.  El dato útil es la incidencia de arritmia benigna de 8.5 % y de 1.5 % para las no benignas.

José Antonio Quibrera Matienzo

Cardiología Pediátrica

Un bonito estudio elaborado en Egipto con metodología clara y reproducible estudiando un problema clínico frecuente en el recién nacido con asfixia perinatal. Publicado en el Pediatric Cardiology del 2010, se busca el valor pronóstico del Doppler tisular para el cálculo del índice de rendimiento miocárdico que evalúa función sistólica y diastólica y de los niveles séricos de troponina C en un estudio de cohorte entre niños con y sin asfixia.

Los valores obtenidos en los índices de Tei del ventrículo derecho e izquierdo fueron significativamente mayores en el grupo asfixiado y los niveles de troponina C con nivel mayor a 0.15 mcg/L tuvo un valor pronóstico para el fallecimiento del bebé. Si bien no es posible calcular los valores predictivos positivos y negativos y, consecuentemente los cocientes de probabilidad (LR) dado que no se aportan los datos necesarios en el artículo, es de tomarse en consideración para futuras investigaciones.

José Antonio Quibrera Matienzo

Cardiología Pediátrica