El día de hoy tuve oportunidad de evaluar a Emilio de 6 años de edad postoperado de Jatene por D-TGA en el Hospital Pediátrico de Sinaloa. Comentando con Marisol, residente de segundo año de pediatría en su pasantía por cardiología, describía la falta de información que lleve a evidencia científica sobre el riesgo coronario de este grupo de pacientes cuando lleguen a la edad adulta. ¿La corrección anatómica se convertirá en factor de riesgo independiente para enfermedad coronaria al alterar la cinética del flujo sanguíneo en estas arterias? ¿El patrón coronario en D-TGA tendrá alguna importancia en la evolución a largo plazo? ¿la turbulencia residual en el sitio de anastomosis tendra relevancia futura?.
Desde el año 1977 en que se llevó a cabo con éxito la primera intervención de corrección anatómica en D-TGA, esta cirugía se ha convertido en el tratamiento de elección para esta patología; los diferentes patrones coronarios no constituyen mayor problema técnico para s ejecución, siendo los primeros 6 meses postoperatorios el período donde se documentan las complicaciones por este motivo; la presencia de coronaria intramural y coartación si influyen en su mortalidad. Desde entonces ha surgido la preocupación de muerte súbita en el post operatorio tardío y se ha buscado la mejor forma de evaluar a estos pacientes. La sola realización de prueba de esfuerzo ha demostrado no ser suficiente en para identificar isquemia en pacientes postoperados de corrección anatómica.
En este reporte del grupo del Hospital Riley para Niños en Indiana, publicado en Pediatric Cardiology 2011, se efectúa un ensayo clínico prospectivo en pacientes postoperados de correcciuón anatomica y controles de la misma edad y sexo, en los que se efectúa prueba de esfuerzo con protocolo de Bruce con esfuerzo máximo adquiriendo datos metabólicos mediante análisis de gases espirados en cada respiración, obteniendo el índice de eliminación de bióxido de carbono y el consumo de oxígeno durante todo el estudio. Así puede registrarse la capacidad aeróbica pico definida cuando un paciente tiene un índice de intercambio respiratorio mayor a 1 y alcanza el 95 % de su frecuencia cardíaca máxima calculada o tener que detenerse por agotamiento. A su vez, a los niños postoperados se les realizó estudio de perfusión miocárdica con inyección de Tegnesio 99 durante la fase de ejercicio.
De ello resulta: menor capacidad aeróbica pico, menor frecuencia cardíaca y frecuencia calculada para edad, menor pulso de oxígeno pico indexado para superficie corporal en los pacientes postoperados de Jatene comparados a controles. De los 42 estudios de perfusión miocárdica al ejercicio, se detectaron 2 con anomalías de perfusión, ambos con patron coronario diferente al habitual para D-TGA. Los autores postulan que 5 % de los pacientes postoperados de corrección anatómica presentan alteraciones en la perfusión y que éstas pueden ser determinadas por el estudio de perfusión miocárdica con Tg99 al ejercicio y sugieren su realización en la adolescencia previo a la realización de actividades deportivas escolares de competencia.
José Antonio Quibrera Matienzo
Cardiología Pediátrica



